Siguiendo la pista de la COVID-19 dentro y fuera de las aulas

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El Antoni Pous de Manlleu es un centro centinella

Este lunes, a las 9 y media, puntual, entraba por la puerta del instituto Antoni Pous de Manlleu Maria Subirana, técnica ambiental de Barcelona Institute for Global Health. Cargada de cajas hasta arriba, y después de caminar por un largo pasillo, entraba con decisión dentro de la clase de 4º C d’ESO.

Mas de una veintena de alumnas y alumnos y silencio sepulcral. De hecho, desde los que pasan de todo de la última final hasta los que están pegados a la pizarra digital saben sobre qué les ha venido a hablar. El calendario dice que empieza el segundo bloque del proyecto Escoles Sentinella, del cual el Antoni Pous ya forma parte junto a 7 centros pioneros en Catalunya. Se trata de rastrear el paso del coronavirus por el instituto durante dos cursos escolares junto con el Departamento de Salud, el de Educación e investigadores de Vall de Hebron, IrsiCaixa, IsGlobal y el CEEISCAT.

Una manera de seguir la pista de la COVID-19 es medir dirariamente el CO2 que hay en cada clase. Por eso, Subirana ha traído hoy dentro del aula un aparato con sensores que lo permiten y que “debe ser un alumno más, así que ja podemos buscarle una mesa”. Explica que sirve para detectar indirectamente la carga vírica que pudiera haber en el aula – los famosos aerosoles – y también la temperatura y la humedad relativa.

Automáticamente, corriendo para buscarle un sitio donde no moleste y que tampoco esté pegando a la ventana. El alumando será el encargado durante la próxima semana de apuntar los datos y comprobar que el aparato funciona correctamente, y así convertirse en co-inviestigadores del proyecto.

Así lo vel Erola y Júlia, de 4ºC. “Está bien participar en proyectos como este porque nos sentimos más seguras” y añaden que “es una manera de contribuir con la sanidad”. De hecho, según nos explica la directora del centro, Sonia Higueruelo, “participar nos ha supuesto un sobreesfuerzo importante pero lo hemos visto como una oportunidad de detección precoz y una cuestión de responsabilidad social”.

Hasta ahora, el instituto había empezado la primera parte del proyecto, que consistía en hacer PCR y test de antígenos a alumnado y personal del centro. Ahora se recogerán los datos ambientales y el equipo investigador los analizarán. En un tercer bloque se estudiarán medidas para mejorar la prevención y se presentarán en un congreso divultativo. Finalmente, se realizará un estudio de transmisibilida de quince posibles casos positivos de los centros. Todo ello para entender cómo circula el virus por el instituto.

Font: El 9 Nou

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